Ofrenda aceptable
Después de Su Crucifixión, el Salvador cambió el tipo de ofrenda que le pedía a Su pueblo. Cuando Él hace cambios en Su Iglesia, nosotros también tenemos que cambiar la forma en que hacemos las cosas; o sea, cambiar nuestra ofrenda.
Después de miles de años de sacrificios de animales que Él mismo había instituido, el Salvador mandó:
Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre; sí, vuestros sacrificios y vuestros holocaustos cesarán, porque no aceptaré ninguno de vuestros sacrificios ni vuestros holocaustos. Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito. (3 Nefi 9:19-20)
Los sacrificios de animales ya no eran meramente innecesarios, sino prohibidos e inaceptables. Lo que había sido una parte esencial de la adoración desde los días de Adán cambió con solo dos versículos al darse revelación nueva.
A veces nosotros también tenemos que cambiar la forma en que estamos acostumbrados a hacer las cosas en la Iglesia; o sea, cambiar la ofrenda que damos. Vemos otro ejemplo de eso cuando el Salvador después visitó las Américas e hizo que los discípulos, incluyendo a Nefi, se bautizaran otra vez (3 Nefi 19:10-13). Nefi ya había sido bautizado, poseía el sacerdocio, era un profeta y había sido escogido como uno de los discípulos de Jesucristo. Pero cuando el Señor mandó, Nefi obedeció. ¿Se imaginan cómo habría sido la reacción del Señor si Nefi se hubiera negado a bautizarse de nuevo porque pensaba que con su bautismo previo ya bastaba?
De la misma forma, ¿se imaginan lo que el Señor diría si nos negáramos a seguir una nueva forma revelada de hacer las cosas porque pensamos que la vieja ya funcionaba bien? Lo podemos leer en Sus propias palabras:
¡Ay del que diga: Hemos recibido la palabra de Dios, y no necesitamos más de la palabra de Dios, porque ya tenemos suficiente! Pues he aquí, así dice el Señor Dios: Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí; y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos y prestan atención a mis consejos, porque aprenderán sabiduría; pues a quien reciba, le daré más; y a los que digan: Tenemos bastante, les será quitado aun lo que tuvieren. (2 Nefi 28:29-30)
Cuando Caín se dejó llevar por Satanás al dar una ofrenda que no era la que el Señor pidió, y se enojó cuando no fue aceptada, el Señor le dijo:
¿Por qué te has ensañado? ¿Por qué ha decaído tu semblante? Si haces lo bueno, serás aceptado; y si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta, y Satanás desea poseerte..." (Moisés 5:22-23)
Asimismo, cuando murmuramos o nos resistimos a hacer las cosas como el Señor manda a través de Sus siervos porque pensamos que era mejor antes o que sería mejor de otra forma, no estamos dando una ofrenda aceptable y nos exponemos a peligro espiritual. Pero Él también nos promete que si seguimos las palabras del profeta (lo cual incluye no solo sus discursos de la Conferencia General, sino también los cambios inspirados que se hacen a los programas de la Iglesia):
...con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca... las puertas del infierno no prevalecerán contra vosotros; sí, y Dios el Señor dispersará los poderes de las tinieblas de ante vosotros, y hará sacudir los cielos para vuestro bien y para la gloria de su nombre. (D&C 21:5-6)
Yo he visto cómo el apoyar los cambios en la Iglesia me ha bendecido a mí y a otras personas. Espero que todos podamos sentir que el Señor Jesucristo dirige Su Iglesia, que los cambios son para nuestro bien y que son para Su gloria al permitirnos recoger más eficazmente a Israel.